Carmen Castro: la joven promesa del fútbol local fichada por el Real Sporting de Gijón.
Los tiempos cambian afortunadamente, rompiendo barreras y estereotipos que durante décadas marcaron una distinción artificial entre lo que se consideraba propio de niños o de niñas[cite: 1]. En nuestra comarca, el deporte femenino cuenta con referentes excepcionales que demuestran que el talento, la disciplina y la pasión por un balón no entienden de género[cite: 1]. Una de las historias más brillantes de superación y éxito temprano la protagoniza Carmen Castro, una joven promesa fuertemente vinculada a nuestras raíces familiares y cuya trayectoria futbolística ya apunta hacia la élite profesional[cite: 1].
De las playas de San Pedro al idilio con el gol
Nelta de una estirpe muy querida en la zona —hija de Víctor y Verónica, y nieta de Nieves y José de La Traviesa, además de Rosa de la carnicería de Soto—, Carmen ya apuntaba maneras desde muy pequeña[cite: 1]. Quienes la veían jugar en la playa de San Pedro enseguida percibían una soltura innata con cualquier disciplina deportiva[cite: 1]. Sin embargo, su verdadera vocación fueron las botas de tacos[cite: 1]. Con apenas ocho años, se federó en el Reale Valdredo en categoría benjamín, firmando dos temporadas de ensueño en las que perforó las porterías contrarias en quince ocasiones durante su primer curso y alcanzando la friolera de 35 tantos en el segundo[cite: 1].
Su proyección continuó en los campos federativos de Roces con el Gijón Fútbol Femenino, donde sumó 22 y 24 goles en dos campañas consecutivas dentro de la categoría alevín[cite: 1]. Su excelente rendimiento le valió la llamada para entrar en las preselecciones de la Selección Asturiana de Fútbol 8[cite: 1], consolidándose como una de las atacantes más temidas de su generación en el Principado[cite: 1].
«El gran salto de su joven carrera se materializó cuando el Real Sporting de Gijón llamó a su puerta para incorporarla a su equipo infantil femenino, abriéndole las puertas de Mareo»[cite: 1].
Crónica deportiva local sobre la progresión de Carmen Castro[cite: 1].
Música, arte y casta de campeones
El talento de Carmen no se limita exclusivamente al terreno de juego[cite: 1]. Su disciplina se refleja también en el ámbito artístico, habiendo cursado con éxito el tercer curso de piano de Grado Elemental en el Conservatorio Oficial del Occidente de Asturias, además de sentir una gran pasión por el surf[cite: 1]. Como dice la sabiduría popular de nuestra tierra, el apellido Castro lleva implícito un sello de éxito futbolístico en Asturias[cite: 1]. Con el respaldo incondicional de su familia y un futuro extraordinario por delante, el sueño de Carmen en el sportinguismo no ha hecho más que comenzar[cite: 1].